martes, 8 de noviembre de 2011

Día diez

Al igual que un virus, es necesario estar precabidos para no caer "enfermo" de mediocridad vital. Deberíamos escribir con buena letra cada una de nuestras vivencias y no hacerlas un borrador, quizás no tengamos tiempo de pasar a limpio nuestra existencia.
Internet y teléfono móvil lo tengo gracias a la empresa con la que trabajo. Pues bien, me lo han cortado ayer. En principio tuve cierto momento de crisis al sentirme incomunicado, pero a medida que pasaban las horas empecé a disfrutar igual que cuando regalé el Televisor. Es toda una mera ilusión, no los necesitamos, lo mantenemos en base a unas frases condicionantes enseñadas por los técnicos en Marketing de los fabricantes. Si quedo con  alguien le pregunto a que hora, el sitio y si está seguro de poder ir. Después voy a la cita, espero a que llegue, si se retrasa aprovecho para meditar y si no viene pasado un rato, me voy. Fue siempre así. No necesitamos llamar o mandar Mensajes diciendo "ya estoy cerca", "voy a retrasarme", "¿te queda mucho para llegar?". Debemos usar la imaginación y sentir empatía por los demás, de esta forma la comunicación puede suceder sin un teléfono.
Internet me parece aun mas preocupante, pues llega a ser un modo de vida. Hay personas que tienen una existencia virtual y eso los separa de la realidad. Las redes sociales pueden hacer de nosotros seres inertes.

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