lunes, 14 de mayo de 2012

Dia veinte

Hoy me siento bien y mal, regular y confundido. Intento liberarme de los apegos y necesito no ser motivo de apego a nadie. Como un animal herido por flecha, la vida turbulenta que he llevado, me hace correr hacia delante sin mirar atrás. El apego es una soga con el que amarramos al amor y aun mas la necesidad. Nuestra inseguridad retiene lo que nos hace felices por pensar que vamos a perderlo. Pero el camino correcto es justo el contrario. Hay una situación que define bien esto en el mundo ecuestre, si dentro de una pista quieres retener a un caballo contra su voluntad tirando de la cuerda hacia ti, el intentará huir en sentido contrario. Échalo de tu lado al natural y él volverá al galope. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario