lunes, 15 de agosto de 2011

Día seis por la noche

El materialismo es imprescindible!!. Quiero ser consciente de la materia que me rodea y poder percibirla con todos sus matices. El materialismo vulgar solo es aquel que intenta adormecer los sentidos y hacernos vagabundos existenciales, actores secundario de nuestra propia existencia.

De la forma en que las lagunas africanas se llenan en las épocas lluviosas, intento cambiar mi actitud gota a gota hasta lograr, sentirme realizado. El vivir aquí y ahora me supone una meta bastante dura, por ello realizo pequeños cambios de pensamiento que me acerquen a ese estado. Algunos viven entre el proximo lunes, cuando vuelvan al trabajo y lo bien que pasaron el fin de semana anterior. Otros, mas drásticos, quedaron anclados en su infancia, dando de vez en cuando saltos a un futuro atemporal en el que todo irá mejor. Comienzo con la técnica de la hora: Que hice hace una hora y que haré los próximos 60 minutos. Después de un rato, puedo visualizar mas claramente el momento actual, como en los dibujos 3D cuando llegas a discernir la forma escondida.
Me doy cuenta que lo hecho hace una hora no tiene la menor importancia y pensar lo que haré dentro de una hora es absurdo. Si matemáticamente extrapolamos a mayor margen de tiempo, compruebo que no debo gastar mi vida pensando por que sufrí con una relación, por que discutí con un amigo o el error cometido en el trabajo (que a su vez se une con el futuro y me hace temer en que puedo perderlo). Como en un momento de iluminación (o mas bien tras un "despierta ya!") oigo al perro ladrando, siento calor por estar sentado bajo el sol en vez de ponerme a la sombra. El pie dormido pues sumido en mis pensamientos atemporales, lo puse en mala posición y ahora tengo un hormigueo desagradable. Aquí y ahora, ¡Atención muchachos! aquí y ahora (del libro "La isla" de Aldous Huxley).

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