martes, 27 de octubre de 2026

De como la felicidad pasó de largo

Hice esta entrada hace meses, después la borré en lucha interna. La vuelvo a subir con la intención de aceptar y aprender a vivir con ello pues:

Aquello a lo que te resistes, persiste. Aquello que niegas te somete. Aquello que aceptas te transforma.

C.G. Jung

La felicidad, esta extraña forma de estar en el mundo que me es definitivamente ajena, esta vez hizo acto de presencia durante un tiempo indeterminado, para que viera a través de su escaparate, toda suerte de situaciones que mi cuerpo no reconocía como propias pero si disfrutaba como invitado. Debo decir que no vino sola, llegó de la mano de la persona que me enseñó a distinguirla, la misma que me hizo experimentar sentir:

Desmayarme, atreverme, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso,

Lope de Vega

Vislumbré dichosos días futuros gracias a ella y a su don de estar al mismo tiempo en diferentes planos, en los que la historia de mi vida parecían tornarse felices. Por momentos sentí tocar el cielo con las manos, como lo era acariciar su pelo cano.

Hace meses que esto ocurrió. 

Algo me zarandeaba con tanta fuerza que las noches en vela las pasaba. Una guerra entre lo ocurrido, lo intuido y lo creado por un cruel imaginario, que intentaba acabar conmigo mientras me mostraba aquello que mas podía hacerme daño. 

¿Qué clase de locura parasitó mi sesera y tenía como fin, acabar con quien la hospedaba? ¿Qué semilla germinó con tal fuerza dentro de mi, que a la altura de las zarzas en las fincas abandonadas o las cañas en las riveras la comparo?  

Esas semillas procedían del bosque donde me cobijé en el pasado. Ese bosque silencioso donde huía para que mi alma descansara. Esas semillas brotaron para protegerme, no por lo que ocurría, sino por si acaso, pues saben que la felicidad nunca estuvo de mi lado. No tuve fuerzas más que para buscar resguardo, aunque al hacerlo perdiera la suerte de ser amado. 

Tengo la creencia, dios me perdone si yerro tambien en este caso, que a veces no es necesario llegar al destino feliz, dichoso y arreglado, basta con llegar y que cada uno llegue a su paso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario